Dijo que es necesario ser altruista y pensar en aquellos que lo necesitan para vivir.
El médico Jorge Rodríguez Kissner llegó el sábado a su casa. Con una dieta especial, “con gusto a nada”, dijo su mujer a Clarín, y en plena rehabilitación, se hizo lugar para lanzar una campaña por la donación de órganos. “Soy uno más uno más de los más de 5 mil argentinos que esperan un ógano y que deben tener la posibilidad de vivir”.
En comunicación telefónica con C5N, dijo que “debemos ser altruistas; cualquiera de nosotros tos puede necesitar (una donación) en el futuro. Voy a tratar de organizar algo para tratar de aprovechar esta explosión mediática que hice sin querer, para ayudar a mis hermanos actuales y futuros que necesiten un órgano”.
El médico propuso observar el modelo español de donación de órganos. Su hermana Paula también hizo declaraciones en este sentido: “Es necesario que se hagan campañas más activas por la donación de órganos, para que nadie sufra lo que sufrimos nosotros esperando un corazón”.
El doctor, obstetra del Hospital Evita Pueblo de Berazategui, había llevado y superado más de dos meses de internación. Fue a mediados de diciembre cuando este médico, quien siempre se había imaginado como donante, recibió la impactante noticia de que tenía que recibir un corazón, la única manera de superar su miocarditis viral.
Paula Rodríguez Kissner decía ayer a Clarín: “Aprovechemos esta difusión del caso de Jorge para que la donación nos sea natural al momento de la muerte de un familiar, ya que como está comprobado, se da vida”.
El médico es donante desde los 18 años, dijo su hermana. “Nunca se imaginó ser él receptor, pero él ya tenía conciencia. Todavía nos falta información, falta que en las elecciones el Incucai ponga mesas en todas las escuelas de la república, porque yo soy de Quilmes -dijo Paula- y nunca antes había visto nada de información sobre este tema”.
El médico llegó a su casa el sábado. Les avisó a sus familiares con un mensaje de texto. Rodríguez Kissner pasó momentos muy duros y su familia pensó lo peor, luego del trasplante que fue realizado el 4 de enero en la Fundación Favaloro.
En ese momento se creyó que el organismo del médico había rechazado el corazón donado, pero no fue así. “Fue algo menor, pero buen susto nos dio en su momento”, recordaba ayer con alivio la hermana del médico. Paula contó que hasta anoche aún no lo había visto: los familiares y amigos decidieron dejar a Jorge descansar en la tranquilidad de su círculo íntimo.
Rodriguez Kissner superó dos semanas de asistencia ventricular -la espera por un corazón-, veinte paros cardíacos, dos shocks cardiogénicos, dos hemorragias, también dos infecciones generalizadas y dos operaciones de pulmón. “No está en riesgo pero perdió 20 kilos”, informó el doctor Roberto Favaloro, director del instituto.
Fuente: Diario “Clarín”