Hoy, las lágrimas de Zhana Simmons son de alegría pero hace unos meses eran de pavor. Esta adolescente norteamericana ha vivido 118 sin corazón, con dos bombas implantadas en su lugar y sintiéndose, como ella misma explica, “una persona de mentira”. Su caso ha sorprendido a la comunidad médica.
Los especialistas que la cuidaron, hasta que pudo someterse a un trasplante, señalan que no es la primera vez que se consigue prolongar la vida de una persona sin corazón -ya se hizo con un hombre alemán durante nueve meses- pero sí es pionero en un menor.
“Creemos que es el primer paciente pediátrico en recibir este tipo de dispositivo sin tener corazón. Y posiblemente sea uno de los más jóvenes en haber sido trasplantados sin contar con su corazón de nacimiento”, ha explicado Marco Ricci, director de Cirugía Cardiaca Pediátrica del Jackson Memorial Medical Center de Miami (EEUU).
Para Zhana la experiencia de vivir conectada a un ‘corazón artificial’ resultó bastante “aterradora”. “Nunca sabías cuando iba a funcionar inadecuadamente”, ha murmurado durante una rueda de prensa.
“Era como si fuera una persona de mentira, realmente no existía. Simplemente estaba allí”, ha comentado esta joven de Carolina del Sur.
Un corazón debilitado
Con 14 años, fruto de una cardiomiopatía, su corazón se había debilitado y alargado hasta tal punto que había dejado de bombear sangre de manera adecuada. En julio de 2008, se sometió a un primer trasplante pero sufrió un rechazo y se lo tuvieron que extraer.
Mientras recuperaba la fuerza suficiente para someterse a un nuevo trasplante, los médicos optaron por implantarle dos bombas para impulsar un ritmo sanguíneo adecuado.
Entre las distintas complicaciones sufridas por Simmons en este periodo de tiempo, una de las más graves fue un fallo renal que le hizo tener que someterse a un trasplante de riñón. Un día después, el 29 de octubre, volvía a entrar en quirófano, esta vez para recibir un nuevo corazón.
Aunque el pronóstico de la paciente es bueno, sus médicos afirman que hay un 50% de posibilidades de que una persona trasplantada tenga que recibir un nuevo corazón durante los 12 ó 13 años posteriores a la intervención.