Una modalidad de los paros y métodos de protestas “made in Argentina” es el corte deliberado de rutas. Nació o tuvo su génesis como medio de protesta de gente pobre que no tenía ningún tipo de llegada y encontraron como forma de poder transmitir sus penurias a través de piquetes en lugares de tránsito estratégicos. Lejos de ser un hecho aislado se transformó en un medio fácil de tener llegada, aún vulnerando la libertad y el trabajo de otros. Los cortes han colmado la paciencia de la gente que cada vez causa más repudio que apoyo a este tipo de manifestaciones. Cualquiera parece imponer su propia ley vulnerando los derechos de los demás. Sólo permite pasar a lo que por una decisión arbitraria consideran que deben pasar. Así como estoy en total desacuerdo con los cortes de los puentes en Gualeguaychú no así por la protesta por las papeleras. El corte es un acto imprudente, no así una protesta como correspondería, sin vulnerar el derecho de otros.
El pasado jueves y sábado tanto Hernán que vive en la ciudad de Crespo, como Olga que vive en Ramirez, pudieron asistir a horario gracias que lo dejaron pasar por uno de los cortes de ruta. Para eso y por otro hecho que pasó en otro turno cuando fueron a buscar a estos pacientes el chofer fue con certificado correspodiente para pasar sin problemas.
Yo estoy de acuerdo con el paro agropecuario. Como casi cualquier persona del interior tiene conocidos y en mi caso amigos que viven del campo. Lo que piden y el motivo de sus protestas es totalmente válido. Pero estoy en desacuerdo con la metodología de corte de rutas y de “filtrado” de tránsito, con lo cual dejan pasar a quién ellos consideran que pueden pasar y a los que no quieren no pasan. La Ley en Argentina se parece cada día más a la Ley de la selva. Cada uno con su propia Ley y sálvese quién pueda